El arrullo está en reparación

El arrullo está en reparación

Los vientos llegan, las lluvias caen y en algunos casos, hasta las palabras son arrojadas sin sentido.

Quizá, no sin sentido. Quizá, con toda la intención de dañar.

Quizá, sólo es que la tecnología hace que lo que caigan sean las palabras mismas.

Sea como sea, el arrullo cayó; pero está en camino de ser reparado: uno a uno, los hilos se irán tejiendo donde se rompieron y aquellos que hayan muerto, verán renacer hilos nuevos. Palabras nuevas.

Y todo, es un ciclo hipnótico al centro.

La realidad es que, en algún momento, la telaraña se cayó: todas las letras que estaban pegadas se perdieron y las pocas que se pudieron rescatar, aquí siguen. Eso pasa cuando uno escribe de golpe y sin planearlo.

Pero, si lo planeara, no sería la araña poco prolija que he sido por años. Vaya pues, la versión n+1 de este blog.

 

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